Para empezar, debemos tener claro que la memoria es una habilidad cognitiva que tiene lugar en nuestro cerebro y que, por lo tanto tiene un gran componente subjetivo. Cuando generamos un recuerdo, activamos una red de neuronas que transfieren una información concreta a distintas partes del cerebro encargadas de almacenar información, como el hipocampo o el córtex prefrontal. Eso quiere decir que el nacimiento del recuerdo no está en la experiencia en si, sino en el procesamiento mental de dicha experiencia, por lo que, podemos generar recuerdos que jamás han sido realidad. De hecho, el efecto Mandela también se ve influenciado no solo por la generación del recuerdo, sino por el intento de recuperar dicho recuerdo. Y es que, la memoria humana es en gran parte de naturaleza constructiva . Eso quiere decir, que cuando recuperamos un recuerdo, solemos rellenar los huecos con conjeturas lógicas o experiencias que pueden (o no) ser realidad.